miércoles, 28 de marzo de 2018

Odio el amor mas de lo que amo el odio.

Los latidos de su corazón resonaban al compás de los jadeos que emitía mientras se recostaba la cama intentando poco a poco rebajar su ritmo cardiaco. Las pulsaciones fueron bajando a media que su corazón dejo de necesitar bombear sangre a su polla y el a tientas busco en la mesita de noche el paquete de tabaco que había dejado allí aquella noche, aunque no recordaba si entero o vacío. A su lado ella disfrutaba de los últimos estertores de aquel polvo, recreándose todavía en la sensación de sentirlo entrar dentro de ella, de abrirla completamente con cada golpe de cadera y de como iba creciendo a medida que estaba apunto de correrse. Las sabanas habían desaparecido en algún momento de la noche, y ninguno tenía pudor como para molestarse en buscarlas.

-No me queda ni un cigarro - maldijo él mientras apretaba en su puño el paquete vacío y lo lanzaba contra el suelo. Aquella noche había pensado en parar en aquella gasolinera para comprar un paquete nuevo, pero ella estaba cachonda y él no es que tuviera muchas ganas de retrasar aquello así que ni se planteo parar. Alargó un poco mas la mano y agarró del suelo enmoquetado lo que quedaba de una cerveza que había abierto el día de antes. Sabia a mierda, pero el sabor a mierda era mucho mejor que la sensación de sentirse sobrio.- ¿A ti no te quedará ninguno no? 

Ella no respondió, apenas había escuchado lo que el le había dicho, simplemente se deleitaba con el momento, simplemente disfrutaba de aquellos segundos en los que el mundo se detenía para dejar que su cuerpo se evadiera. Era algo más que soltar adrenalina, era algo mas que quitarse el estrés de encima, era casi como salir de su cuerpo y quedarse suspendida en el aire para luego volver a bajar y notar poco a poco despertar tu cuerpo con un cosquilleo leve que empezaba por la punta de los dedos y el calor que todavía tenía dentro. Se parecía a uno de esos viajes que te pegaban cuando conseguías mezclar las pastillas correctas en el orden correcto.

El chasqueó la lengua mientras se levantaba de la cama, con la mano izquierda se quitó condón, le hizo un nudo y lo tiro a la papelera que había en el cuarto. Era el típico cuarto de motel, lo mejor que podías conseguir si no querías pagar mucho por noche y no te importaban los ruidos en otros idiomas a las tantas de la noche. Dejó la cerveza en una de esas mesas redondas de madera y encendió la Luz del cuarto de baño.

-¿No te vas a quedar un poco más en la cama? -la voz de ella salió con dificultad, como un suspiro, su pecho todavía bajaba y subir agitadamente, ahora con la luz del baño iluminando el cuarto podía ver sus pezones rosados, en uno de ellos todavía estaban las marcas de sus dientes y se encontraba en un tono un poco mas rojizo. Después le dolería.

-Ya sabes como va esto, preciosa - Siempre las llamaba así, nunca se acordaba de sus nombres, era mucho más fácil usar un mote cariñoso, un apelativo al que se sintieran vinculadas, para no decirles que le importaba una mierda como se llamaran, o si aquello les ofendía lo mas mínimo. Para él aquello era una mera transacción. - No quiero verte cuando salga de la ducha, tengo trabajo que hacer.

-¿Trabajo? Si no ha escrito nada, has llegado a tu limite, ya no vas volver a escribir nada - ella le saco el dedo mientras el cerraba la puerta del baño ignorando los comentarios de esta. Encendió la ducha y esperó durante varios minutos dejando que el agua cayera hasta que el viejo calentador se puso en marcha y el vapor empezó a subir. Fuera se podía oír ruido, estaría recogiendo sus cosas y gritándole alguna cosa, seguramente le iba a tirar algo contra la puerta, era lo que siempre hacían, pero al final, después de un par de semanas, siempre acababan volviendo. 

Se metió bajo la ducha, el agua caía sobre su cabeza, quitándole el olor a sudor, a sexo, aquello se le impregnaba en la piel y tenía que frotar para quitarse esa sensación del cuerpo. Odiaba aquello, pero a la vez era incapaz de parar. Dejó que el agua cayera sobre el hasta el punto de quemarle, entonces apagó el grifo y cogió una de las toallas que solía dejar el servicio del motel por la mañanas. Se la cruzó en la cadera y sacó el cepillo de dientes y la pasta de uno de los cajones del armario. Se lavó y enjuagó la boca hasta dejo de notar el sabor de ella en la lengua. Después salió y abrió la nevera que había debajo de la mesa y saco una bolsa de snacks y una botella de Bourbon barato. El vaso estaba encima de la mesa, en la posición de siempre, marcando el surco de humedad sobre la madera, como si jamás lo hubieran retirado, o como si el vaso hubiera venido con la propia mesa. Llenó el vaso y encendió el portátil, este hizo el ruido característico de encendido. Cuando estuvo cargado el sistema recorrió con el ratón todo el escritorio hasta clicar encima del correo. Tenía al menos 100 nuevos mensajes, algunos de su editor preguntando si había avanzado algo con la nueva novela, otros de algún chiflado que había conseguido su dirección y quería preguntarle si podía firmarle algo, un par de mensajes de viagra y otro de una tienda de muebles. Marco toda la Bandeja de entrada y la eliminó   sin leer ninguno de aquellos mensajes. Dio un sorbo al vaso de Bourbon y dejo poco mas de la mitad,  casi podía notar como aquello le quemaba la garganta y pasaba hasta el estomago, este hizo una mueca, llevaba unos días con molestias, pero aquello no era importante. Desplazó el ratón a otro icono del escritorio, en este ponía: " proyecto nueva novela". Colocó el ratón encima y volvió a darle doble click para abrir el archivo. Ante el se mostró un editor de texto completamente en blanco, sin una linea escrita. Sus dedos se movieron rápido por el teclado escribiendo párrafo tras párrafo, parándose durante unos segundos para corregir alguna expresión, algún detalle que se le había pasado por alto, algún insulto que quería que sonara mucho mas grosero que el anterior. Pasó tres horas al menos escribiendo sin parar un solo momento. Cuando miro al margen izquierdo el contador marcaba 47 páginas. Releyó durante un momento lo que había escrito, después movió el cursor hacia la X que se hallaba situada en la esquina superior derecha. Cuando el editor le avisó de que si quería guardar los cambios pulso en no. Respiró hondo y acabó su cuarto o quinto vaso de Bourbon, y su mano fue a buscar el paquete de tabaco, pero recordó que no le quedaba un jodido cigarro. Acababa de escribir la mayor mierda de su vida, las peores 47 paginas de su carrera como escritor y no podía ni fumarse un puto cigarro. Cerro el portátil de un golpe y metió la botella en la nevera. Se levantó y tuvo que cogerse de la silla para no caerse, el alcohol sube mucho más con el estomago vacío. 

Buscó por el cuarto algo de ropa interior pero estaba toda para lavar, asique cogió unos pantalones, que habían vivido mejores momentos, una camiseta que había colgada en el perchero. Cogió un par de billetes del cajón de la mesa y salió del cuarto. Recordaba que había una tienda no muy lejos, a un par de manzanas de donde estaba el motel, allí venderían algo de tabaco. El recepcionista le saludo al pasar por la entrada pero el ni siquiera se molestó en contestarle. Los primeros días le había pedido que le firmara un ejemplar de su último libro, el le había contestado que si quería la firma de un don nadie en un trozo de mierda podía firmarlo él solito. Al día siguiente se encontró su libro en el contenedor al tirar la basura. Era algo lógico, el también lo hizo cuando su editor le enseñó la primera edición encuadernada. 

Pasó por un par de calles intentando cruzarse con la menor cantidad de gente posible, hasta llegar a lugar en cuestión. Era un pequeño antro no mas grande que su habitación de motel. Lo regentaba un asiático que bien podía ser chino, vietnamita o japonés. Eso a él le importaba una puta mierda. Ni siquiera iba a molestarse en mirarle a la cara cuando fuera a pagar. Paseó por los dos pasillos que tenía la tienda y cogió un par de bolsas de snacks, una caja de condones, otra botella de Bourbon y le señaló al asiático que le sacara un par de cajetillas. Dejo el dinero y el hombre le devolvió exactamente el cambio sin decir una sola palabra. Era lo que le gustaba de esa gente, que no le jodía a preguntas de ¿Como ha ido el día? ¿Se encuentra bien? o soltaba alguna frase de mierda al estilo de: Menuda fiesta te vas a pegar, al ver el alcohol y los condones. Metió todo en una bolsa de plástico que le ofreció el hombre, evitando todo cualquier tipo de contacto físico y después salió a la calle. 

Fuera había empezado a refrescar y el rebuscó entre lo que había comprado hasta encontrar el paquete de tabaco. Estaba sacándolo cuando un tío se le acercó y lo cogió de la solapa de la chaqueta.

-¿Te ha gustado follarte a mi chica? ¿te lo has pasado bien con Sara? - El tío parecía alterado y el aliento le olía a alcohol, había tenido que parar en un bar para armarse de valor y venir hasta ese sitio a plantarle cara al tío que se estaba follando a su mujer.
-Araña un poco con los dientes al chuparla, pero no lo hace mal, con el tiempo lo hará mejor - Aquella respuesta era todo lo que necesitaba, el golpe fue directo hacía la cara por el lado derecho. No intentó defenderse, ni siquiera esquivarlo. Podía haberlo parado, era algo muy previsible pero dejó que lo golpeara en la cara. El puño golpeó su mandíbula y notó como su cabeza temblaba y su cerebro se removía dentro de su estúpido craneo. Al primer golpe le siguió otro, no en el mismo punto pero cerca, y un tercero, y un cuarto. Dejó de poder contarlos a partir de ese pero pudo oír como crujía un hueso en uno de esos golpes. El idiota acababa de romperse el dedo. Levantó la mirada, lo veía todo borroso y la sangre que salía de su ceja le tapaba completamente la visión del lado derecho. Iba medio borracho así que el dolor no era algo que le preocupase demasiado, así que agradecía la sensación de su cabeza palpitar y su corazón agitarse. Enfrente de él el otro tío se sujetaba la mano durante unos segundos, había golpeado mal y se había partido dos dedos pero eso no pareció pararle. Se acercó corriendo hacia el y le propinó un rodillazo en la boca del estomago que le dejó sin aliento. La Bolsa se cayó y pudo oír la botella de cristal partirse contra el suelo. Después lo empujo contra el suelo y empezó a patearle el estomago hasta que el dueño de la tienda salió con una pistola gritando algo en su jodido idioma de mierda. El otro tío se alejo un par de pasos y masculló algo, el tío del suelo le levantó un dedo y luego se arrastró hacia la pared llevándose La Bolsa consigo. El chino parecía estar diciendo algo pero no sabía si por la conmoción o porque hablaba su idioma como la mierda, no estaba entendiendo un carajo. Durante un segundo los chillidos dejaron de oírse y los pasos del hombre se perdieron en la tienda presumiblemente a llamar a algún sitio. 

Alargó la mano y sacó el paquete de tabaco de la bolsa de plástico, estaba completamente empapado. Deslío la tira de plástico que lo cubría y saco uno de ellos. Después metió la mano en su bolsillo y sacó el encendedor, le costó un par de minutos conseguir encender el cigarro porque todavía tenia la visión nublada y las manos le temblaban cuando intentaba hacer fuerza. Le dio una calada honda, el humo le volvió a arañar la garganta y bajo hasta sus pulmones, noto como se iban impregnando con el repugnante sabor del tabaco y lo soltó poco a poco, disfrutando de cada momento. Con un poco de suerte el cáncer lo mataría antes que uno de esos tíos. Siguió rebuscando y encontró el culo de la botella todavía con algo de Bourbon en el fondo. Se había partido y habían cristales por el fondo pero le importaba un carajo. Metió la mano y se cortó con uno de los trozos al sacar el culo de la botella. Intentó quitar los trozos mas grandes de cristal que flotaban en el alcohol y luego vació el contenido en su garganta. Las sirenas sonaban a lo lejos. Aquel maldito chino había llamado a la ambulancia. Ahora no podría terminarse el tabaco, no podría beber y no podría llamar a esa tía para volvérsela a follar, por muy pocas ganas que tuviera de hacerlo. Intentó levantarse pero los golpes habían sido demasiado y se volvió a caer al suelo. El cigarro se perdió entre la calle y no fue capaz de ver a donde. Una vez tuvo una vida, una vez fue escritor, pero aquella zorra tenía razón, ya no era nadie, ya no era nada. Sacó otro cigarro y lo encendió, con suerte palmaria antes de que llegara la ambulancia.


lunes, 19 de febrero de 2018

No todo el mundo recibe lo que se merece

Hace mucho que no escribo en el blog, quizá porque por el camino he perdido toda la esperanza, quizá porque ya no tenga nada ni nadie a quien contar las cosas. Eso no quiere decir que este solo, simplemente que me siento solo. Es un sentimiento complicado sentirse tan solo tan rodeado de personas, querer estar con gente a la vez que detestas cada acción o pensamiento de los seres humanos.
Antes tenia cierto despego hacia el ser humano, pero con el paso de los meses se ha ido convirtiendo en asco y en odio, detesto cada faceta de lo que puede identificar al ser humano y lo observo desde la distancia, como si no perteneciéramos a la misma especie.

Se podría decir que estoy perdido, que he perdido la poca cordura que me quedaba, lo que me anclaba a la sociedad. Sigo pudiendo relacionarme, es fácil para mi fingir y ser activamente social, pero cada día me aburre mas. Solo hay unas pocas personas que no detesto. 

La decepción es constante y me doy cuenta, con cada hecho o momento, de que he vivido engañado durante mucho tiempo. Creyendo cosas que no existían, creyendo a personas que no eran reales, deseando cosas que jamás iban a ocurrir. 

Quizá este escenario sea el mejor, quizá solo es una opción entre tantas, quizá solo lamento lo ocurrido o quizá es el recuerdo el que se me atraganta en el pecho. De todas formas el viento ya arrastra las imágenes poco a poco, pero hay cosas que ningún huracán se puede llevar porque están aferradas con raíces a mi alma, porque ya forman parte de ella y se quedarán ahí para siempre.

Seguimos con la colección de poemas, este no es ni bueno ni malo, es otra muestra de mi mediocridad literaria. 04/03/2009

Cabizbajo espera el ducho animal
quizá crépulo, ebrio, algo curda,
en la trémula rama en la que duda
como acabó en situación tan terminal

la culpa, pensó, claramente social
desprecio o despecho de quien se muda
de rostro, mascara y de envergadura
de un alma vilipendiada y con credencial

Aunque quizá, siguio, culpa de de amar
de abrirse y de dejar mellar la armadura
a un combate que nadie puede ganar

No, la culpa serña de esa amargura
del hombre que vive por tempor al mar
terror al sueño, niebla y espesura.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Cuando pierdes lo único que importa, solo te queda esperar.

Hace bastantes días que no escribo, casi una semana desde la última vez que me puse delante del blog y eso que al final de este tenía ganas de escribir la poesía siguiente. Pero la verdad es que esta semana la he pasado más dentro de la cama que fuera. Si no fuera porque tengo animales que alimentar creo que hay días que ni saldría de ella. Total, todo lo que hay fuera es frío, soledad y recuerdos. Y no me gustan ninguna de las tres cosas.

Los recuerdos son duros, porque hay recuerdos dulces y recuerdos amargos, y lo irónico de todo es que los dulces acaban siendo más amargos. Ahora se supone que tengo que reconfigurar mi vida, reorganizar mis prioridades y todo ese rollo psicológico de rehaz tu vida. Pero las cosas siempre son más faciles de decir que de hacer. Es más fácil proponerselo que hacerlo. 

Por ahora no hago más que ir hacia atrás. Para empezar ya he roto mi ciclo de sueño que tanto me había costado conseguir. Muchas veces me acuesto de noche y cuando me levanto ya es de noche otra vez. Otras veces me acuesto a la hora y me levanto en mitad de la noche entre pesadillas, y mi cuerpo no quiere volver otra vez al sueño, porque tiene demasiado miedo. Asi que se desvela, a pesar de las pastillas, y luego cae rendido a mitad de la mañana para volverse a despertar con otro sueño desagradable a mitad de la tarde.

He perdido tanto en tampoco tiempo que no se como gestionar lo que siento. Vuelvo a sentir una montaña rusa de emociones, en la que ahora solo va en bajada,de vuelta al punto de salida. Hoy tengo un cumpleaños pero no creo que vaya al final, hoy no he podido comer en todo el día y por consiguiente estoy muy mareado y con dolor de cabeza, ya me va a costar ir a trabajar, así que cuando acabe mandaré un mensaje y diré que me encuentro mal y que me voy a dormir, al menos hasta que los sueños me despierten y me recuerden donde estoy.

Este poema lo escribí el 16 de agosto de 2008.

Roza tu vientre la pluma del poeta
escribiendo una silva, un soneto,
describiendo un paisaje y sentimiento
haciéndote reír y ser completa.

Te revuelves fiera, dulce y alegre
jugueteas con la espiga, traviesa
tocando los labios del que te besa
en la escena próxima al pesebre

Ruedo, huyendo de dulce tortura
por el verde cesped, anhelo tierra
al no poder vivir sin tu locura

caigo al abrazo del rio, me entierra
en un mar de dudas, con una cura
que es tu mano, una luna y mi perra.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Se cancela la navidad - Firmado: El grinch

Revisando la construcción literaria, revisando la cantidad de poemas que tengo en la carpeta (completos, o solo algunos versos o ideas que me gustaban y que escribía para luego construir algo alrededor de ello), el 70% de lo escrito pertenece a 2009. Es curioso ya que mi memoria me engañaba, haciéndome pensar la magnitud de mi obra se escribió antes de ese año, pero la verdad es que es cuando mas escribía. 
Mi memoria funciona de manera bastante extraña, soy capaz de memorizar datos absurdos, como el radio de la tierra, las valencias de casi todos los elementos de la tabla periodica, la lista de presidentes de EEUU a partir de la 2º guerra mundial, lo que hace cada dote del manual de D&D 3.5, todas las ventajas y desventajas de todas las ediciones de l5a. Pero con los recuerdos, los amontona, sin orden y sin tiempo, recuerdo todo pero no se que paso antes de que cuando se trata de algo que pasó hace mucho tiempo. Tampoco se decir la fecha de cuando sucedieron muchas cosas. Las recuerdo perfectamente, puedo recordar lo que sentía, lo que olía, lo que pensaba. Pero no puedo recordar cuando fue, ni lo que llevaba puesto y excepto recuerdos muy marcados a fuego en mi memoria (como cierto día bajo la lluvia) tampoco puedo decirte que tiempo hacía. 
Mi memoria es un arma peligrosa entonces, porque tengo que esforzarme para ciertas cosas (pese a toda la memoria que poseo jamás me he aprendido ningún cumpleaños, ni siquiera de mis mejores amigos, es algo que no se me queda) y hay otras que simplemente fluyen, sin esfuerzo alguno y se meten en los resquicios de mi cerebro para no salir nunca más.

Hoy tengo poco que decir, y creo que mañana tendré menos todavía. Se me van agotando las fuerzas, y estoy al borde un poco de la locura. Es curioso como la locura se asocia al astro nocturno, es curioso como las personas mas inteligentes que conozco (entre las que me incluyo, porque soy un gilipollas pedante insufrible) viven más de noche que de día. Como la búsqueda de conocimiento, y no el conocimiento en sí, sino esa necesidad incesante de búsqueda, acaba volviendo loco al hombre. ¿Cómo si no alguien se metería en un cohete para llegar hasta la luna? 
La noche tiene algo, los trastornos del sueño son horribles para la mente, pero hay algo en la noche que hace que tu cerebro trabaje mejor a esas horas, que sea más productivo, más creativo, más imaginativo. La noche me enamoró, la noche me ha perdido, la luna se ha ido y es difícil encontrar un camino entre tanto negro.

Tengo las manos heladas, y me duelen un poco, asi que seré breve. 12-01-2009

La vereda, al final del blanco lirio
acompañado de música triste.
Pensando en quien es y que ya no existe,
viva la musa del duero, delirio...

Apagada ya la llama del cirio,
encendida, la memoria persiste.
Ante el tiempo que no quiso y le diste
Ante el amor, que llega y deja ebrio.

Cae el tardío rocío en tierra
Cristaliza mi imagen de la luna
trae recuerdos de quien la muerte entierra

Sin su musa, sin sol y sin luna
nada le ata al que el destino yerra,
muere y llama, para ser solo una. 

Entre los siguientes poemas hay algunos realmente bonitos, mañana aunque no escriba nada intentaré subirlos, porque me han gustado mucho.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Necesito que me recuerdes quien soy, para volver a ser yo.

Me siento enfadado con el mundo, estafado, defraudado, engañado... En este tiempo tengo un tremendo vaivén de emociones que suben y bajan como una montaña rusa, en ciertos momentos estoy enfadado, por todo lo que he perdido, otros momentos estoy triste, por todo lo que no voy a recuperar, en otros momentos estoy hundido, porque la frustración puede más que las ganas de recuperarme, pues yo mismo no soy suficiente para mí como para intentar estar bien.
Siempre se ha tratado de eso, del yo, o de la falta del yo en este caso. Creo que en todos estos años he ido deconstruyendome poco a poco, no destruyen dome, sino quitándome partes que formaban mi personalidad, hasta convertirme en algo que en cierta manera me desagradaba. Mi psicóloga dice que tengo que ser consecuente con las cosas que pienso, con mi manera de ver el mundo. Pues si no soy consecuente conmigo mismo no voy a poder estar en paz por dentro, y en cierta manera creo que tiene razón. Otras veces pienso que debería ignorarla y hacer lo que me diera la gana y otras veces directamente ignoro lo que me dice, hago caso a un instinto estropeado que ya no sabe que hacer para dejar de sufrir.
Es curioso como funciona la mente en consonancia con el cuerpo, como se pueden juntar las cosas para que todo salga terriblemente mal o maravillosamente bien. Soy un enamorado de la ciencia ficción, y creo que algo que me ha fascinado siempre (y es algo que me llevó a leer mucho a stephen hawkings) son los viajes en el tiempo. Y no solo los viajes, las posibilidades, los multiversos. La idea de que hay infinitas versiones de nuestro universo donde las cosas pueden haber transcurrido igual, pueden haber cambiado, pueden no haber ocurrido... Nunca he creído en el destino, ni en el karma, ni en la colorterapia o mierdas semejantes. Nunca he creído que nada estuviera escrito sino que todo se movía por un principio estádistico. Si algo había pasado era porque habían unas causas que lo habían precipitado y era lo mas probable que podía pasar. 
Pero al pensar en todo eso, en todos esos posibles cambios, en todas esas posibles decisiones que pueden cambiar la vida de las personas, si en lugar de haber hecho esto, hubiera hecho esto otro, sin en lugar de haber dicho esto hubiera dicho esto otro, si en lugar de haber ido a este sitio hubiera ido a este otro. Durante cierto momento creí en el destino, creí que todo se había configurado según un plan, según un propósito. Pero eso no es más que una patraña. Nuestros actos, y los actos de los que nos precedieron configuran el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros. Existe cierta capacidad de decisión, que se ve influenciada por sucesos ambientales, agentes externos y por nosotros mismos. Pero no tiene nada que ver con el destino, es pura matemática. El destino, al igual que el amor verdadero solo existe en las películas.

El siguiente poema creo que es el más reciente que he encontrado y trata del verano del 2009. Para ser más exactos 14-6-2009, hacía 8 días había cumplido el aniversario de mi relación. El poema es bastante críptico, pero parece seguir el mismo patrón que el resto, un sinfín de emociones negativas que guardaba dentro de mí, que no conseguía sacar, que se encerraban en mi pecho y me iban haciendo daño poco a poco. ¿Sería quizá la poesía la forma en la que intentaba pedir ayuda? Aunque triste, me parece bastante buena, bastante fluida, poco forzada. No he tenido que retorcer ninguna frase para cuadrar las metrícas, buscar muchos sinónimos (eso puedo verlo por la cantidad de tachones en la hoja, muchas veces podemos encontrar hasta 13 lineas de tachones hasta encontrar la palabra que más me gustaba en una estrofa.). Ahí va.

Nace el seno de la desconfianza,
entre cábalas y ruedos la mente
despierta de su ensueño inocente
rompiéndiendose, triste esperanza.

Llora el alma, despide mi añoranza
crece el niño, ahora siempre consciente
ve su mundo de un modo diferente
rabia, enfado e ira que rechaza.

Quiere gritar a un mundo que no escucha
quiere llorar un alma que no entiende
que vive inmerso en perdida lucha

que muere ileso pues ya no comprende
el daño que sufre, fingida ducha
no limpia el alma el agua que desprende.


jueves, 30 de noviembre de 2017

A veces solo hace falta un pequeño movimiento para que todo se derrumbe.

Llevo varios días sin publicar nada, la verdad es que apenas he tenido fuerzas para moverme de la cama y mucho menos para plantarme delante de un papel en blanco para escribir. Pero aprovechando que hoy he tenido que ir a por medicación, he tenido que vestirme y hacer como que era persona me he dicho que debería seguir escribiendo.
Esta semana he tomado la decisión más difícil de mi vida, al menos hasta el momento, una decisión que venía rondándome por la cabeza desde hacía una semana, una decisión que había sopesado tantas veces y tantas veces no había encontrado respuesta que me estaba volviendo loco. Eso no significa que haya hecho lo correcto, me arrepiento muchísimo ahora mismo, me arrepentí en el momento que lo dije, en el que supe que ya no había marcha atrás ya estaba dicho. Y me duele que todo haya terminado así, a distancia, con un solo mensaje. Es algo que me va a perseguir durante bastante tiempo. 
Pero ya no sabía que hacer, ya no sabía como manejar todo lo que siento, ya no podía seguir pidiendo ayuda y que nadie pudiera hacer nada. Ya no podía seguir estando en medio, sin saber a donde ir. Lo peor de todo es que sigo arrastrando algunas mentiras, pero con suerte no tendré que afrontarlas nunca más, es lo bueno de desaparecer, que hay cosas que no se tienen que afrontar nunca más.

Soy una persona tremendamente indecisa. Es algo que poca gente sabe de mí, es algo que intento esconder, como he escondido durante años mis malestares, como he escondido mis miedos, mis angustias. Todo hacia dentro, solo para mí, para no molestar al resto, para que el resto no viera lo mal que me encontraba. Pero la verdad es que al final eso lo único que ha hecho ha sido hacerme daño, como si metes algo en una olla a presión y el volumen crece y crece y no tiene salida y al final explota y te cargas la olla a presión, los fogones, la comida y media cocina. Pues mas o menos eso es lo que ha pasado. Siempre me ha costado decidirme a hacer las cosas, puedo pensar en hacerlas pero siempre me ha faltado iniciativa para hacerlas. Puedo decir voy a hacer esto pero muchas veces la indecisión de cuando hace que al final no haga nada. Muchas veces pido lo mismo que otra persona porque no me gusta elegir entre una extensa carta de cosas. A veces espero a que todos escojan personaje para ver lo que sobra, y no tener que elegir posición. Le suelo dar bastante al aleatorio en los juegos para no tener que decidir que personaje escoger entre decenas de ellos. Muchas veces cuando pienso en comprarme algo estoy semanas dándole vueltas, meses y luego al final no lo hago. Eso basicamente define casi toda mi vida, una retahíla de indecisiones, una detrás de otra, que me han impedido hacer cosas.
Ahora se me junta con las pocas ganas de hacer cosas, la verdad es que estas semanas no puedo hacer nada, es imposible que por mi propia voluntad haga nada. Solo quiero esconderme, hacerme una pequeña bola y desaparecer del mundo. Que todo el mundo se olvide de mi, que todo el mundo se olvide de que existo. Hago planes para algunos días, aquellos que me levanto con las fuerzas suficientes para decirle algo a alguien, o que me levanto lo suficientemente mal como para necesitar que alguien sepa de mi existencia. Es una existencia triste y patética, solo vivo para ganar algo de dinero, para pagar las facturas, para tener algo ahorrado, porque siempre he querido guardar dinero. No entiendo porque pero siempre me ha gustado guardarlo, sin gastarlo. Será verdad que he nacido en el continente equivocado.
A veces solo pienso que necesito alguien que me quiera, que me ame un poco, ser importante para alguien, saber que piensan en ti porque eres algo para la vida de alguien. Pero eso pasa muy pocas veces. Luego me recuerdo a mi mismo pensando eso, y entonces vienen los ataques de ansiedad.
No se como voy a salir de esta, intento apuntarme a cosas pero ya van dos clases de chino que no voy, y me propuse estudiar un poco para poder acabar historia pero aun no lo he tocado. Tengo que hacer unos royos para mi padre desde hace dos semanas que tengo encima de la mesa. Tengo ropa tendida desde hace 3 días que ni me molesto en recoger y una taza de café en la pila para limpiar desde hace un par de semanas también. No limpio la casa desde antes de irme a Holanda, lo cual hace más de un mes. He cambiado las sabanas porque se meo el gato, pero llevo 2 meses con el mismo pijama. Y me paso el día en pijama. Luego me paso días sin cambiarme de ropa. Todo en una espiral autodestructiva descendente que no se como detener. La gente me dice cosas, y yo a veces les sigo el royo, porque no me apetece explicar nada, porque no quiero charlas, porque no quiero que me digan que todo va a salir bien, porque no quiero escuchar por decimoctava vez que al final todo se pasa, que el tiempo lo cura todo.
Llevo toda la semana pensando en irme. He buscado paises donde pueda vivir con poco dinero, paises que tengan un nivel de vida muy inferior. He pensado en vender el coche, cogerme un vuelo y vivir hasta que se me acabe el dinero. En Nepal tendría dinero para 5 o 6 años, lo suficiente como para luego encontrar una forma de subsistir allí. He pensado hasta el más mínimo detalle, como irme, como notificarlo para que los gatos no se mueran de hambre, incluso he mirado zonas de alquiler de pisos por las distintas ciudades. Ya no hay nada por lo que me merezca la pena seguir aquí, pero imagino que sería igual allí, solo que no entendería una puta mierda. Con un poco de suerte me atropella un autobús un día que vaya a comprar una ensalada para comer y así no tengo que pensar más.


Bueno, me desvío de la intención principal de este proyecto que era escribir poemas, rescatarlos de una muerte en papel. (A lo mejor debería quemarlos después como una forma poética de acabar mi infructuosa y corta carrera como poeta). Este poema se sitúa el 26-01-2009. Creo que la tristeza y la soledad siempre estuvieron dentro de mí, porque se reflejan en todas las poesías de estos años, y se supone que 2008-2009 fue el mejor año de mi vida. A lo mejor al final todo es culpa mía y es que no se ser feliz.

Me siento como prometeo, atado
encadenado a un destino eterno
servir como poeta en el infierno
con hadas y perséfone a mi lado

Servir a las musas en este lado
describiendo sus curvas, en mi invierno
escribiendo mis dudas al interno
desafiando a un pueblo y a mi hada.

Encuentro triste gris la primavera,
veo que falta lo que la flor ayuna,
mas porque le falta que porque espera.

Y conviertese el campo en mi duna
visión de lo que viene en la nueva era
y no habrá perro que ladre a su luna.

PD: me parece tan triste este poema, ahora tiene más sentido que hace unos años. Parece que escribiera esto pensando en estos últimos meses, como si mi poesía pudiera ver el futuro. un futuro ya pasado. Siempre dudas, siempre hacia dentro, siempre el invierno como referente, el invierno que hace referencia al fin de la vida, a la muerte. Las musas, esta vez mas eróticas que devotas, mas carnales que divinas, por eso se encuentra en el infierno. Pero no un infierno cristiano, es un hades. Nadie está en ese infierno por maldad, simplemente están ahí porque han muerto. Pues todos al final del camino llegamos al mismo punto. Todo se va pudriendo, la primavera ya no me alegra, ya no hay ganas de ver ese verde floreciente, ese olmo crecido, esa abundancia en los campos, las flores se mueren porque no tienen ni quieren alimento. Por mucho que esperen un milagro.
Lo que era un campo se ha convertido en una duna de arena, de tierra yerma, eso es el futuro, eso es lo que representa las esperanzas de futuro, una tierra yerma y un perro que se ha cansado de ladrar.
La luna en este caso podríamos decir que es la vida, pero no solo eso, es el centro de la poesía, es la musa, es la inspiración, es la magia. 
Seguramente cuando lo escribí todo eso no estaba en mi mente, seguramente los símbolos a lo mejor no tenían el mismo significado. pero eso es quizás lo más gracioso de la vida. Que una cosa puede tener dos significados según el momento en el que se escriba.

sábado, 25 de noviembre de 2017

No tenía ganas para vivir, pero tenía demasiado miedo para morir, así que al final, no hizo nada.

Mi alma siempre ha sido un poco noctambula, sería irrisorio a estas alturas de mi vida negar una de las partes mas evidentes de mi personalidad. La noche es uno de los escenarios sobre los que más escribo. Por la noche mi cerebro despierta partes que durante el día permanecen dormidas, descansando, recuperándose hasta que el sol caiga y poco a poco ir despertando.
La noche siempre ha tenido algo mágico, algo místico, una especie de espacio donde las fantasías más peculiares, el folclore mas imposible, las criaturas más mágicas, y los sortilegios más descabellados están agrupados. Las hadas deben bailar a la luz de la luna en un claro de un bosque, las brujas deben practicar su magia en las noches de luna llena, los lobos se transforman en bestias en mitad de la noche.
La luna, el signo de los lunáticos, de aquellos que han visto más allá de la razón y han vuelto, transformados, para intentar contar una gran verdad al mundo. Quizá por eso me llame tanto la atención la noche y sobretodo la luna. Como fuente de inspiración que se aleja de la razón pura. Mi mente consciente se pelea con mi alma. Una dice que eso no puede ser, la otra que así debe ser. Una reniega pues si eso fuera cierto el mundo no tendría sentido, la otra responde que si eso no pudiera ser cierto la vida no merecería la pena. La dualidad de quien busca la verdad, pero quiere vivir entre incógnitas. Es un punto curioso, irreflexivo, un punto que me obliga a pensar sobre lo mismo, a escribir sobre lo mismo, a llorar sobre lo mismo, a gritar por lo mismo y al final, a querer morir por lo mismo.

Quizá de todo lo que haya escrito hasta ahora esto sea lo más extraño, lo que menos sentido tenga para el que pueda pasar, si es que alguien encuentra algún sentido. Pero para mí estas palabras son cristalinas como el agua, como un recuerdo vívido, un recuerdo amigo que vuelve después de mucho tiempo estando lejos, y te abraza, sin rencor.

Ha sido doloroso leer esto, y creo que va a ser más doloroso escribirlo. Se exactamente donde estaba el día que escribí esto, (aunque ya no tenga el original, lo que poseo es solo una transcripción), puedo decir exactamente el día que lo escribí, la hora en la que lo pensé y en el recuerdo que se formaba en mi mente mientras la mano iba escribiendo lo que me dictaba mi alma. A veces los recuerdos pueden ser claros como el agua, a veces pueden ser borrosos y verlos a través de la niebla. A veces, estos recuerdos no tienen porque ser verdaderos, pero son nuestras verdades, las que han formado nuestro pensamiento, y eso al menos, debería bastar.

Ayer, entre la multitud, vi un ángel.
En una caja, solo, abandonado
Culpa del tiempo, desgaste, olvidado
mirando a nada y a todo, en un papel.

Me acerqué a ella curioso, intrigado
Se mostró dulce, y al tiempo me provocó,
y sin saberlo no quise irme, ya no,
y a dos palos me descubrí atado.

El perro descubre la tierra, antes 
tapada por el incesante verde.
ahora suave, pura y descubierta.

El perro busco a la luna, no estaba.
Enloqueció, gruñó, ladró y atacó.
¡PAM! si una sola palabra bastaba.

Y no tengo mucho más que decir, al menos esta noche no.