sábado, 9 de diciembre de 2017

Cuando pierdes lo único que importa, solo te queda esperar.

Hace bastantes días que no escribo, casi una semana desde la última vez que me puse delante del blog y eso que al final de este tenía ganas de escribir la poesía siguiente. Pero la verdad es que esta semana la he pasado más dentro de la cama que fuera. Si no fuera porque tengo animales que alimentar creo que hay días que ni saldría de ella. Total, todo lo que hay fuera es frío, soledad y recuerdos. Y no me gustan ninguna de las tres cosas.

Los recuerdos son duros, porque hay recuerdos dulces y recuerdos amargos, y lo irónico de todo es que los dulces acaban siendo más amargos. Ahora se supone que tengo que reconfigurar mi vida, reorganizar mis prioridades y todo ese rollo psicológico de rehaz tu vida. Pero las cosas siempre son más faciles de decir que de hacer. Es más fácil proponerselo que hacerlo. 

Por ahora no hago más que ir hacia atrás. Para empezar ya he roto mi ciclo de sueño que tanto me había costado conseguir. Muchas veces me acuesto de noche y cuando me levanto ya es de noche otra vez. Otras veces me acuesto a la hora y me levanto en mitad de la noche entre pesadillas, y mi cuerpo no quiere volver otra vez al sueño, porque tiene demasiado miedo. Asi que se desvela, a pesar de las pastillas, y luego cae rendido a mitad de la mañana para volverse a despertar con otro sueño desagradable a mitad de la tarde.

He perdido tanto en tampoco tiempo que no se como gestionar lo que siento. Vuelvo a sentir una montaña rusa de emociones, en la que ahora solo va en bajada,de vuelta al punto de salida. Hoy tengo un cumpleaños pero no creo que vaya al final, hoy no he podido comer en todo el día y por consiguiente estoy muy mareado y con dolor de cabeza, ya me va a costar ir a trabajar, así que cuando acabe mandaré un mensaje y diré que me encuentro mal y que me voy a dormir, al menos hasta que los sueños me despierten y me recuerden donde estoy.

Este poema lo escribí el 16 de agosto de 2008.

Roza tu vientre la pluma del poeta
escribiendo una silva, un soneto,
describiendo un paisaje y sentimiento
haciéndote reír y ser completa.

Te revuelves fiera, dulce y alegre
jugueteas con la espiga, traviesa
tocando los labios del que te besa
en la escena próxima al pesebre

Ruedo, huyendo de dulce tortura
por el verde cesped, anhelo tierra
al no poder vivir sin tu locura

caigo al abrazo del rio, me entierra
en un mar de dudas, con una cura
que es tu mano, una luna y mi perra.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Se cancela la navidad - Firmado: El grinch

Revisando la construcción literaria, revisando la cantidad de poemas que tengo en la carpeta (completos, o solo algunos versos o ideas que me gustaban y que escribía para luego construir algo alrededor de ello), el 70% de lo escrito pertenece a 2009. Es curioso ya que mi memoria me engañaba, haciéndome pensar la magnitud de mi obra se escribió antes de ese año, pero la verdad es que es cuando mas escribía. 
Mi memoria funciona de manera bastante extraña, soy capaz de memorizar datos absurdos, como el radio de la tierra, las valencias de casi todos los elementos de la tabla periodica, la lista de presidentes de EEUU a partir de la 2º guerra mundial, lo que hace cada dote del manual de D&D 3.5, todas las ventajas y desventajas de todas las ediciones de l5a. Pero con los recuerdos, los amontona, sin orden y sin tiempo, recuerdo todo pero no se que paso antes de que cuando se trata de algo que pasó hace mucho tiempo. Tampoco se decir la fecha de cuando sucedieron muchas cosas. Las recuerdo perfectamente, puedo recordar lo que sentía, lo que olía, lo que pensaba. Pero no puedo recordar cuando fue, ni lo que llevaba puesto y excepto recuerdos muy marcados a fuego en mi memoria (como cierto día bajo la lluvia) tampoco puedo decirte que tiempo hacía. 
Mi memoria es un arma peligrosa entonces, porque tengo que esforzarme para ciertas cosas (pese a toda la memoria que poseo jamás me he aprendido ningún cumpleaños, ni siquiera de mis mejores amigos, es algo que no se me queda) y hay otras que simplemente fluyen, sin esfuerzo alguno y se meten en los resquicios de mi cerebro para no salir nunca más.

Hoy tengo poco que decir, y creo que mañana tendré menos todavía. Se me van agotando las fuerzas, y estoy al borde un poco de la locura. Es curioso como la locura se asocia al astro nocturno, es curioso como las personas mas inteligentes que conozco (entre las que me incluyo, porque soy un gilipollas pedante insufrible) viven más de noche que de día. Como la búsqueda de conocimiento, y no el conocimiento en sí, sino esa necesidad incesante de búsqueda, acaba volviendo loco al hombre. ¿Cómo si no alguien se metería en un cohete para llegar hasta la luna? 
La noche tiene algo, los trastornos del sueño son horribles para la mente, pero hay algo en la noche que hace que tu cerebro trabaje mejor a esas horas, que sea más productivo, más creativo, más imaginativo. La noche me enamoró, la noche me ha perdido, la luna se ha ido y es difícil encontrar un camino entre tanto negro.

Tengo las manos heladas, y me duelen un poco, asi que seré breve. 12-01-2009

La vereda, al final del blanco lirio
acompañado de música triste.
Pensando en quien es y que ya no existe,
viva la musa del duero, delirio...

Apagada ya la llama del cirio,
encendida, la memoria persiste.
Ante el tiempo que no quiso y le diste
Ante el amor, que llega y deja ebrio.

Cae el tardío rocío en tierra
Cristaliza mi imagen de la luna
trae recuerdos de quien la muerte entierra

Sin su musa, sin sol y sin luna
nada le ata al que el destino yerra,
muere y llama, para ser solo una. 

Entre los siguientes poemas hay algunos realmente bonitos, mañana aunque no escriba nada intentaré subirlos, porque me han gustado mucho.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Necesito que me recuerdes quien soy, para volver a ser yo.

Me siento enfadado con el mundo, estafado, defraudado, engañado... En este tiempo tengo un tremendo vaivén de emociones que suben y bajan como una montaña rusa, en ciertos momentos estoy enfadado, por todo lo que he perdido, otros momentos estoy triste, por todo lo que no voy a recuperar, en otros momentos estoy hundido, porque la frustración puede más que las ganas de recuperarme, pues yo mismo no soy suficiente para mí como para intentar estar bien.
Siempre se ha tratado de eso, del yo, o de la falta del yo en este caso. Creo que en todos estos años he ido deconstruyendome poco a poco, no destruyen dome, sino quitándome partes que formaban mi personalidad, hasta convertirme en algo que en cierta manera me desagradaba. Mi psicóloga dice que tengo que ser consecuente con las cosas que pienso, con mi manera de ver el mundo. Pues si no soy consecuente conmigo mismo no voy a poder estar en paz por dentro, y en cierta manera creo que tiene razón. Otras veces pienso que debería ignorarla y hacer lo que me diera la gana y otras veces directamente ignoro lo que me dice, hago caso a un instinto estropeado que ya no sabe que hacer para dejar de sufrir.
Es curioso como funciona la mente en consonancia con el cuerpo, como se pueden juntar las cosas para que todo salga terriblemente mal o maravillosamente bien. Soy un enamorado de la ciencia ficción, y creo que algo que me ha fascinado siempre (y es algo que me llevó a leer mucho a stephen hawkings) son los viajes en el tiempo. Y no solo los viajes, las posibilidades, los multiversos. La idea de que hay infinitas versiones de nuestro universo donde las cosas pueden haber transcurrido igual, pueden haber cambiado, pueden no haber ocurrido... Nunca he creído en el destino, ni en el karma, ni en la colorterapia o mierdas semejantes. Nunca he creído que nada estuviera escrito sino que todo se movía por un principio estádistico. Si algo había pasado era porque habían unas causas que lo habían precipitado y era lo mas probable que podía pasar. 
Pero al pensar en todo eso, en todos esos posibles cambios, en todas esas posibles decisiones que pueden cambiar la vida de las personas, si en lugar de haber hecho esto, hubiera hecho esto otro, sin en lugar de haber dicho esto hubiera dicho esto otro, si en lugar de haber ido a este sitio hubiera ido a este otro. Durante cierto momento creí en el destino, creí que todo se había configurado según un plan, según un propósito. Pero eso no es más que una patraña. Nuestros actos, y los actos de los que nos precedieron configuran el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros. Existe cierta capacidad de decisión, que se ve influenciada por sucesos ambientales, agentes externos y por nosotros mismos. Pero no tiene nada que ver con el destino, es pura matemática. El destino, al igual que el amor verdadero solo existe en las películas.

El siguiente poema creo que es el más reciente que he encontrado y trata del verano del 2009. Para ser más exactos 14-6-2009, hacía 8 días había cumplido el aniversario de mi relación. El poema es bastante críptico, pero parece seguir el mismo patrón que el resto, un sinfín de emociones negativas que guardaba dentro de mí, que no conseguía sacar, que se encerraban en mi pecho y me iban haciendo daño poco a poco. ¿Sería quizá la poesía la forma en la que intentaba pedir ayuda? Aunque triste, me parece bastante buena, bastante fluida, poco forzada. No he tenido que retorcer ninguna frase para cuadrar las metrícas, buscar muchos sinónimos (eso puedo verlo por la cantidad de tachones en la hoja, muchas veces podemos encontrar hasta 13 lineas de tachones hasta encontrar la palabra que más me gustaba en una estrofa.). Ahí va.

Nace el seno de la desconfianza,
entre cábalas y ruedos la mente
despierta de su ensueño inocente
rompiéndiendose, triste esperanza.

Llora el alma, despide mi añoranza
crece el niño, ahora siempre consciente
ve su mundo de un modo diferente
rabia, enfado e ira que rechaza.

Quiere gritar a un mundo que no escucha
quiere llorar un alma que no entiende
que vive inmerso en perdida lucha

que muere ileso pues ya no comprende
el daño que sufre, fingida ducha
no limpia el alma el agua que desprende.


jueves, 30 de noviembre de 2017

A veces solo hace falta un pequeño movimiento para que todo se derrumbe.

Llevo varios días sin publicar nada, la verdad es que apenas he tenido fuerzas para moverme de la cama y mucho menos para plantarme delante de un papel en blanco para escribir. Pero aprovechando que hoy he tenido que ir a por medicación, he tenido que vestirme y hacer como que era persona me he dicho que debería seguir escribiendo.
Esta semana he tomado la decisión más difícil de mi vida, al menos hasta el momento, una decisión que venía rondándome por la cabeza desde hacía una semana, una decisión que había sopesado tantas veces y tantas veces no había encontrado respuesta que me estaba volviendo loco. Eso no significa que haya hecho lo correcto, me arrepiento muchísimo ahora mismo, me arrepentí en el momento que lo dije, en el que supe que ya no había marcha atrás ya estaba dicho. Y me duele que todo haya terminado así, a distancia, con un solo mensaje. Es algo que me va a perseguir durante bastante tiempo. 
Pero ya no sabía que hacer, ya no sabía como manejar todo lo que siento, ya no podía seguir pidiendo ayuda y que nadie pudiera hacer nada. Ya no podía seguir estando en medio, sin saber a donde ir. Lo peor de todo es que sigo arrastrando algunas mentiras, pero con suerte no tendré que afrontarlas nunca más, es lo bueno de desaparecer, que hay cosas que no se tienen que afrontar nunca más.

Soy una persona tremendamente indecisa. Es algo que poca gente sabe de mí, es algo que intento esconder, como he escondido durante años mis malestares, como he escondido mis miedos, mis angustias. Todo hacia dentro, solo para mí, para no molestar al resto, para que el resto no viera lo mal que me encontraba. Pero la verdad es que al final eso lo único que ha hecho ha sido hacerme daño, como si metes algo en una olla a presión y el volumen crece y crece y no tiene salida y al final explota y te cargas la olla a presión, los fogones, la comida y media cocina. Pues mas o menos eso es lo que ha pasado. Siempre me ha costado decidirme a hacer las cosas, puedo pensar en hacerlas pero siempre me ha faltado iniciativa para hacerlas. Puedo decir voy a hacer esto pero muchas veces la indecisión de cuando hace que al final no haga nada. Muchas veces pido lo mismo que otra persona porque no me gusta elegir entre una extensa carta de cosas. A veces espero a que todos escojan personaje para ver lo que sobra, y no tener que elegir posición. Le suelo dar bastante al aleatorio en los juegos para no tener que decidir que personaje escoger entre decenas de ellos. Muchas veces cuando pienso en comprarme algo estoy semanas dándole vueltas, meses y luego al final no lo hago. Eso basicamente define casi toda mi vida, una retahíla de indecisiones, una detrás de otra, que me han impedido hacer cosas.
Ahora se me junta con las pocas ganas de hacer cosas, la verdad es que estas semanas no puedo hacer nada, es imposible que por mi propia voluntad haga nada. Solo quiero esconderme, hacerme una pequeña bola y desaparecer del mundo. Que todo el mundo se olvide de mi, que todo el mundo se olvide de que existo. Hago planes para algunos días, aquellos que me levanto con las fuerzas suficientes para decirle algo a alguien, o que me levanto lo suficientemente mal como para necesitar que alguien sepa de mi existencia. Es una existencia triste y patética, solo vivo para ganar algo de dinero, para pagar las facturas, para tener algo ahorrado, porque siempre he querido guardar dinero. No entiendo porque pero siempre me ha gustado guardarlo, sin gastarlo. Será verdad que he nacido en el continente equivocado.
A veces solo pienso que necesito alguien que me quiera, que me ame un poco, ser importante para alguien, saber que piensan en ti porque eres algo para la vida de alguien. Pero eso pasa muy pocas veces. Luego me recuerdo a mi mismo pensando eso, y entonces vienen los ataques de ansiedad.
No se como voy a salir de esta, intento apuntarme a cosas pero ya van dos clases de chino que no voy, y me propuse estudiar un poco para poder acabar historia pero aun no lo he tocado. Tengo que hacer unos royos para mi padre desde hace dos semanas que tengo encima de la mesa. Tengo ropa tendida desde hace 3 días que ni me molesto en recoger y una taza de café en la pila para limpiar desde hace un par de semanas también. No limpio la casa desde antes de irme a Holanda, lo cual hace más de un mes. He cambiado las sabanas porque se meo el gato, pero llevo 2 meses con el mismo pijama. Y me paso el día en pijama. Luego me paso días sin cambiarme de ropa. Todo en una espiral autodestructiva descendente que no se como detener. La gente me dice cosas, y yo a veces les sigo el royo, porque no me apetece explicar nada, porque no quiero charlas, porque no quiero que me digan que todo va a salir bien, porque no quiero escuchar por decimoctava vez que al final todo se pasa, que el tiempo lo cura todo.
Llevo toda la semana pensando en irme. He buscado paises donde pueda vivir con poco dinero, paises que tengan un nivel de vida muy inferior. He pensado en vender el coche, cogerme un vuelo y vivir hasta que se me acabe el dinero. En Nepal tendría dinero para 5 o 6 años, lo suficiente como para luego encontrar una forma de subsistir allí. He pensado hasta el más mínimo detalle, como irme, como notificarlo para que los gatos no se mueran de hambre, incluso he mirado zonas de alquiler de pisos por las distintas ciudades. Ya no hay nada por lo que me merezca la pena seguir aquí, pero imagino que sería igual allí, solo que no entendería una puta mierda. Con un poco de suerte me atropella un autobús un día que vaya a comprar una ensalada para comer y así no tengo que pensar más.


Bueno, me desvío de la intención principal de este proyecto que era escribir poemas, rescatarlos de una muerte en papel. (A lo mejor debería quemarlos después como una forma poética de acabar mi infructuosa y corta carrera como poeta). Este poema se sitúa el 26-01-2009. Creo que la tristeza y la soledad siempre estuvieron dentro de mí, porque se reflejan en todas las poesías de estos años, y se supone que 2008-2009 fue el mejor año de mi vida. A lo mejor al final todo es culpa mía y es que no se ser feliz.

Me siento como prometeo, atado
encadenado a un destino eterno
servir como poeta en el infierno
con hadas y perséfone a mi lado

Servir a las musas en este lado
describiendo sus curvas, en mi invierno
escribiendo mis dudas al interno
desafiando a un pueblo y a mi hada.

Encuentro triste gris la primavera,
veo que falta lo que la flor ayuna,
mas porque le falta que porque espera.

Y conviertese el campo en mi duna
visión de lo que viene en la nueva era
y no habrá perro que ladre a su luna.

PD: me parece tan triste este poema, ahora tiene más sentido que hace unos años. Parece que escribiera esto pensando en estos últimos meses, como si mi poesía pudiera ver el futuro. un futuro ya pasado. Siempre dudas, siempre hacia dentro, siempre el invierno como referente, el invierno que hace referencia al fin de la vida, a la muerte. Las musas, esta vez mas eróticas que devotas, mas carnales que divinas, por eso se encuentra en el infierno. Pero no un infierno cristiano, es un hades. Nadie está en ese infierno por maldad, simplemente están ahí porque han muerto. Pues todos al final del camino llegamos al mismo punto. Todo se va pudriendo, la primavera ya no me alegra, ya no hay ganas de ver ese verde floreciente, ese olmo crecido, esa abundancia en los campos, las flores se mueren porque no tienen ni quieren alimento. Por mucho que esperen un milagro.
Lo que era un campo se ha convertido en una duna de arena, de tierra yerma, eso es el futuro, eso es lo que representa las esperanzas de futuro, una tierra yerma y un perro que se ha cansado de ladrar.
La luna en este caso podríamos decir que es la vida, pero no solo eso, es el centro de la poesía, es la musa, es la inspiración, es la magia. 
Seguramente cuando lo escribí todo eso no estaba en mi mente, seguramente los símbolos a lo mejor no tenían el mismo significado. pero eso es quizás lo más gracioso de la vida. Que una cosa puede tener dos significados según el momento en el que se escriba.

sábado, 25 de noviembre de 2017

No tenía ganas para vivir, pero tenía demasiado miedo para morir, así que al final, no hizo nada.

Mi alma siempre ha sido un poco noctambula, sería irrisorio a estas alturas de mi vida negar una de las partes mas evidentes de mi personalidad. La noche es uno de los escenarios sobre los que más escribo. Por la noche mi cerebro despierta partes que durante el día permanecen dormidas, descansando, recuperándose hasta que el sol caiga y poco a poco ir despertando.
La noche siempre ha tenido algo mágico, algo místico, una especie de espacio donde las fantasías más peculiares, el folclore mas imposible, las criaturas más mágicas, y los sortilegios más descabellados están agrupados. Las hadas deben bailar a la luz de la luna en un claro de un bosque, las brujas deben practicar su magia en las noches de luna llena, los lobos se transforman en bestias en mitad de la noche.
La luna, el signo de los lunáticos, de aquellos que han visto más allá de la razón y han vuelto, transformados, para intentar contar una gran verdad al mundo. Quizá por eso me llame tanto la atención la noche y sobretodo la luna. Como fuente de inspiración que se aleja de la razón pura. Mi mente consciente se pelea con mi alma. Una dice que eso no puede ser, la otra que así debe ser. Una reniega pues si eso fuera cierto el mundo no tendría sentido, la otra responde que si eso no pudiera ser cierto la vida no merecería la pena. La dualidad de quien busca la verdad, pero quiere vivir entre incógnitas. Es un punto curioso, irreflexivo, un punto que me obliga a pensar sobre lo mismo, a escribir sobre lo mismo, a llorar sobre lo mismo, a gritar por lo mismo y al final, a querer morir por lo mismo.

Quizá de todo lo que haya escrito hasta ahora esto sea lo más extraño, lo que menos sentido tenga para el que pueda pasar, si es que alguien encuentra algún sentido. Pero para mí estas palabras son cristalinas como el agua, como un recuerdo vívido, un recuerdo amigo que vuelve después de mucho tiempo estando lejos, y te abraza, sin rencor.

Ha sido doloroso leer esto, y creo que va a ser más doloroso escribirlo. Se exactamente donde estaba el día que escribí esto, (aunque ya no tenga el original, lo que poseo es solo una transcripción), puedo decir exactamente el día que lo escribí, la hora en la que lo pensé y en el recuerdo que se formaba en mi mente mientras la mano iba escribiendo lo que me dictaba mi alma. A veces los recuerdos pueden ser claros como el agua, a veces pueden ser borrosos y verlos a través de la niebla. A veces, estos recuerdos no tienen porque ser verdaderos, pero son nuestras verdades, las que han formado nuestro pensamiento, y eso al menos, debería bastar.

Ayer, entre la multitud, vi un ángel.
En una caja, solo, abandonado
Culpa del tiempo, desgaste, olvidado
mirando a nada y a todo, en un papel.

Me acerqué a ella curioso, intrigado
Se mostró dulce, y al tiempo me provocó,
y sin saberlo no quise irme, ya no,
y a dos palos me descubrí atado.

El perro descubre la tierra, antes 
tapada por el incesante verde.
ahora suave, pura y descubierta.

El perro busco a la luna, no estaba.
Enloqueció, gruñó, ladró y atacó.
¡PAM! si una sola palabra bastaba.

Y no tengo mucho más que decir, al menos esta noche no.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

¿y si solo te quedara un día más, con quien lo pasarías?

Creo que me he preguntado demasiadas veces por la muerte, pero jamás me he planteado que me gustaría hacer el último día de mi vida. Si supera que mañana voy a morir, con una certeza absoluta, ¿cual sería el día perfecto? ¿Pasaría el día solo? ¿Con una sola persona? ¿Con varias? ¿Con todas? Quizá eso sea un dilema que este año deba resolver, porque si no soy capaz de contestar a esa pregunta con sinceridad, o si el dolor me ciega cuando pienso una posible respuesta, quizá todo esto no sirva para nada.
Hoy en día tengo bastantes problemas de ansiedad. Siempre he tenido ansiedad aunque simplemente en momentos puntuales (sobretodo por la noche) y la he controlado mediante la comida (de ahí que siempre haya estado gordo). Entonces no era algo que me lastrara, podía hacer una vida normal, de gordo, pero normal. Pero últimamente soy incapaz. Me ha parecido curioso hacer una lista de cosas que  actualmente me producen ansiedad, ansiedad a un nivel de tener que tomarme una pastilla o en su defecto huir a casa.

-Salir de casa sin ansioliticos.
-Coger el coche.
-Estar solo en el comedor.
-Estar con la casa en silencio.
-Estar en el restaurante.
-Despertarme (excepto cuando me despiertan los gatos porque tienen hambre y yo quiero seguir durmiendo que entonces solo me despierto cabreado).
-Estar con alguien mas de un par de horas (hay algunas excepciones, hay personas con las que me siento cómodo y puedo estar más rato, pero de normal me entra ansiedad y me quiero ir rápido).
-Cocinar (mas que el hecho de cocinar el hecho de estar en la cocina haciendo algo que me permite pensar, porque no me mantiene la mente ocupada. Por eso suelo comer comida preparada, normalmente ensaladas, asi no mancho tenedores ni platos ni nada, eso si gasto una de plástico...a la mierda el planeta).
-Entrar en casa (cuando cruzo el pasillo se me pasa, pero el momento de cruzar la entrada es bastante agónico, por eso evito salir mucho, para no entrar mucho).

Hay bastantes más cosas pero la mayoría se resume en poder pensar, en los momentos que puedo pensar, que tengo a solas para darle vueltas a la cabeza, en los que puedo recordar. Todo eso hace que se me hagan las cosas cuesta arriba (es más, escribir estos post me cuesta bastante, porque no puedo tener música o series de fondo para poder concentrarme en escribir y mi cabeza muchas veces se va por las ramas). Todo el mundo dice que se pasa, que al final todo se pasa, seguramente tengan razón, la pregunta es ¿Cuándo? A lo mejor solo tengo que aceptar ciertas cosas, aceptarlas de verdad y no solo a medias, pero no se si soy capaz de hacerlo. Por ahora me conformo con poder dormir por las noches, a pesar de las constantes pesadillas que tengo todos los días. Me levanto cansado pero al menos me levanto antes de las 9. Aunque luego me tire hasta las 11 en la cama, pero al menos estoy despierto.

El siguiente poema me ha hecho bastante gracia porque es mucho anterior a todo esto. Recuerdo esa época con bastantes lagunas, soy capaz de decirte las anécdotas exactas con detalles pero soy incapaz de decirte que día o que año fueron, porque para mí entonces (y un poco ahora) las fechas no importaban, simplemente vivía las cosas. Pero gracias a dios, apuntaba todo.

21-01-2008

Cierro la tapa del vetusto libro
quédame un sabor en la boca amargo.
Preso de un viejo miedo al griego lago,
de no ver fruta en la tierra que labro.

Me traga el pensamiento al que el mundo abro.
escueto premio para tan grave pago.
Miedo al saber, a la nada, al apago.
Ahogado en agua, quizá fuera el ebro.

Descorazonado, muerto y somnoliento
rezo a la dama que me apaga el fuego.
fría parca que me roba el aliento

Amanezco en un prado blanco, luego,
no se si la luna escuchó el lamento
¿que pasó con mi ficha en este juego?

martes, 21 de noviembre de 2017

Y al final de no usar su corazón olvidó amar.

Llevo días, por no decir meses, dando vueltas a muchas cosas. El amor ha sido siempre un tema principal en mis poemas (hablo como si hubiera escrito muchos...). Creo que la primera mujer sobre la que escribí fue uno de mis grandes amores de la adolescencia. La conocí cuando estaba en primero de bachiller, y eso pinto de color dorado todos mis versos. Ella era muy mona, rubia, con unos ojos que me volvían completamente loco al igual que sus mejillas siempre sonrojadas. Pero no fue eso lo que me llamó la atención sino su forma de ser, la pasión que tenía por las cosas, el cine, la literatura, la música, las ciencias. Me enamoré completamente de su mente. Como decía cierto poeta, hay que follarse a las mentes.
Ese amor fue muy rápido y muy profundo, pero fue un amor de pedestal. Yo la veía como un ser cuasi perfecto, adoraba estar a su lado, la calidez de sus palabras, su afecto, como me trataba. Pero durante casi un año fui incapaz de decirle lo que sentía y al final, cuando tuve valor para decírselo resultó que solo era por mi lado. No voy a mentir, me sentó bastante mal pero la verdad es que pronto me dí cuenta que no me preocupaba tanto, que no me dolía tanto, que en el fondo no la amaba tanto y era más pura admiración.
Una vez comenté que en la temática de amor cambiaba de un amor a otro, eso es básicamente a lo que me refería, ese amor platónico que no tardé en olvidar frente a un amor mas terrenal, que se me clava fuertemente en el pecho.

Y ahora mismo me encuentro en el punto en el que desearía poder dejar de querer. Creo que ya no amo, ya no siento ese amor loco, esa pasión que me hacía escribir, que me hacía calmarme al verla cuando despertaba súbitamente en medio de la noche. Quiero, pero ojalá pudiera dejar de querer también, al menos así todo sería más fácil. Echo de menos mi vida, aunque no echo de menos todo el caos, la frustración, los secretos, las obsesiones...Y cada día que pasa pienso que esto no va a terminar con una bonita reconciliación, porque hace tiempo que nos fuimos por caminos muy distintos y hay cosas que una vez echas no tienen mucha solución. Ojalá me equivoque, pero la verdad es que no suelo equivocarme.

Lo que viene a continuación es algo que escribí en una hoja de una libreta en medio de clase, esta super arrugado, sucio, con tachones y escrito hasta en los margenes. Muy de mi estilo, pero si tuviera que enmarcarlo en alguna fecha lo pondría en el curso académico 2008-2009. Otro tema o recurso muy utilizado por aquel entonces era el mundo de los sueños, pero no como un viaje onírico durante la noche, ya que he sido durante mucho tiempo un animal nocturno y la verdad es que he viajado poco a los dominios de morfeo. Más bien, es a las ensoñaciones que tienes despierto, a esos viajes que haces abandonado tu cuerpo y recluyendote en tu mente, abstrayendote completamente del mundo que te rodea para ver solamente lo que hay en tu cabeza. Una anécdota curiosa, para que se vea lo gilipollas, pedante y pretencioso que podía ser cuando tenía esta edad, es que cuando imaginaba como sería mi cabeza si alguien pudiera entrar en ella, me imaginaba una vasta biblioteca, enmoquetada, con un techo tan alto que no se llegaba nunca a ver, sujetado por columnas barrocas que bajaban en forma de espiral hasta el suelo, talladas en madera de nogal. Una pequeña mesita al lado de una chimenea donde crepitaba el fuego, y un sillón de cuero viejo, un poco ajado. ¿veis? un pretencioso. Esa visión tiene una historia divertida, pero me duele demasiado recordarla. Ahí va el poema de hoy.

Sueños de tierra, demasiado etéreos
sueño en mi tierra, oscuros deseos
sueño que sueñas, lo mismo que quiero
sueño que vengas a entrar en mi lecho.
Sueño en silencio, mientras te beso
sueños de miedo, si no te veo
sueño que llego, a pasar la luna
sueño que tengo, en mis brazos tu cintura.
Sueño con verte, profunda amargura
sueños de mimbre, ninguna disputa
sueño mil males, un rival que abatir
sueño que paras, deseo seguir.
sueño mucho, pero solo sueño ¿no?
Una realidad miente ante el espejo.

PD: es curioso como todos los poemas que encuentro podría haberlos escrito ayer mismo. Hace poco conseguí escribir uno nuevo. No estoy contento, pero por algo se empieza.