domingo, 7 de marzo de 2010

Libreria


Las baldosas de piedra empezaban a hacer mella en los pies de la chica, que renqueaba levemente por el viejo barrio de la ciudad.
Suspiró de cansancio mientras se quejaba de las zapatillas con poca suela que le había pedido a su madre por navidad. Siempre le habían gustado y tras insistir muchas veces su madre había cedido, pagando la ingente cantidad de dinero que costaban.
La calle era algo estrecha y le obligaba a bajar a la carretera cuando se cruzaba con algun peaton de frente. Los edificios se elevaban, inclinandose sobre la carretera hasta el punto que parecía que se la fuera a engullir.
Tenía que cruzar el viejo barrio de la ciudad para poder llegar al café en el que había quedado con sus amigas. Era un café algo caro, pero lo compensaba con los sofas y el buen ambiente cosmopolita que se respiraba.
Cruzó otra calle y se detuvo ante un cartel que llamo su atencion.
Era una pequeña tienda en una esquina de el final de una callle, algo apartada. Tenía un gran letrero de madera que decía: "Llibreria: El cor de la lluna" en un color plateado y unas letras en cursiva pintadas a mano. La chica se acercó interesanda, nunca había visto nada así...tan...viejo. Al Acercase un poco mas, vió la puerta, tambíen de madera, con un pomo en negro, de metal, bastante grande y unas visagras a juego.
Sus amigas le habían recomendado un libro, había salido hacía poco y sus amgias le habían dicho que era muy bueno. Un romance entre una chica y un vampiro. La verdad esque el libro se le antojaba interesante, atractivo y sus amigas, con las que había quedado en el café cosmopolita, sabían mucho sobre el tema, una ganó una vez el concurso de narrativa en el colegio.
Alargó el brazo hasta tocar el pomo, que estaba frío y con un un giro de muñeca y un leve empujón, sono el estridente chirrido de las visagras y un tintineo que avisaba que alguien entraba en la puerta.
La tienda era un laberinto de desordenadas estanterias, puestas, sin duda alguna, al azar. Los libros se apretaban unos contra otros en las baldas casi a punto de saltar fuera y otros tantos encima de las propias estanterias por falta de espacio.
Al fondo, apretada contra una pared, podía verse una pequeña mesa, repleta tambíen de libros y detrás un joven de unos veintitantos años, con el pelo recogido en una trenza, gafas y una camiseta algo ancha leyendo un libro, del que nunca había oido hablar.
Se acerco poco a poco intentando, fustradamente, pasar sin golpearse con ninguna estanteria. El chico no levanto la cabeza en ninguno de sus golpes ni quejidos.
Al llegar al mostrador la chica espero a quel chaval se diera cuenta de que estaba alli, al no hacerlo, carraspeo levemente, el chico ni se inmuto.
-Oye, perdona-dijo ella sin el menor asomo de educacion. El, levanto la cabeza y la miro de arriba a abajo desde su taburete.
-¿Si?-pregunto el, mostrandole el mismo aprecio.
-Venía buscando un libro-dijo mientras buscaba entre su bolso un papel donde tenía apuntado el titulo y se le entrego, algo doblado. El chico lo leyo y casi entre risas le devolvió el papel.
-Que crees que vendo aqui chiquilla?-le dijo casi en todo de burla enfatizando lo de chiquilla.
-Libros¿-contesto la otra, como si fuera lo mas obvio del mundo. El chico puso el marcapáginas en el libro y se levanto.
-Por díos, mira las estanterias!-dijo euforico-Yo no vendo libros, vendo novelas!-parecia casi entusiasmado.
-Y una novela no es un libro¿-respondio ella.
-Si, pero no todos los libros son novelas-le atajo.
La chica se quedó algo sorprendida, sin saber bien bien que decir. El chico prosiguó.
-No tengo lo que buscas, porque solo tengo buenas novelas, asique lo lamento, no hay sitio para basura en mis estanterias.
La última frase le había dejado a cuadros, ese engreido la estaba desfiando, a ella, que tenía el mejor indice de lectura de la clase, que había leido todos los libros de harry potter y el último le había durado apenas un día.
-No son basura!-se defendió-Si venden sera por algo no?
El chicó levanto la mirada asombrado por la respuesta y a la vez divertido. Su libro había quedado relegado a un segundo plano.
-Y si algo vende quiere decir que es bueno?-dijo mientras salía del cubil y se apoyaba en la mesa, mirandola directamente a los ojos a traves de sus lentes, ella retrocedio-Entonces...Quieres decir que los programas de mayor audiencia son los mejores?-Ella se quedó pensativa un rato, nunca le habían gustado aquellos programas de discusiones.
-bueno...no exactamente-respondió
-Y porque entonces tus libros tienen que ser buenos?-le espetó.
-Porque solo son...para divertir..para pasar el rato-contesto, acordandose de algun comentario asi en alguna conversacion.
-Igual que los programas, que son para pasar el rato-dijo el.
-pero..con esto lees, que es mejor que ver la television-Sentenció ella, casi tajante, viendo la inminenete victoria.
-Y no es mejor leer algo sencillo, para pasar el rato tambien, pero de mejor caracter literario?-Pregunto, con voz enminente.
-Bueno, pero..esto tampoco es malo, no hago daño a nadie.-dijo ella, insegura.
-a las letras por supuesto. Haces creer a esos mediastintas que lo suyo es lo bueno, o al menos que con lo malo se hace dinero, y eso es lo que hace que la buena literatura se muera-Empezó a andar por la tienda gesticulando con las manos, haciendo gestos mientras se movía de un lado para otro.
-pero...-intento decir ella, pero el le atajó.
-Pero nada, nada de nada, no hay menester que valga-Dijo mientras iba por las estanterias buscando algo, ella no supo si moverse o quedarse algo asustada por el movimiento del hombre que parecía motivado.Al poco llego con un libro de bolsillo, de un tamaño reducido para lo que estaba acostumbrado a leer y lo dejó encima de la mesa. Ella pudo ver las letras del titulo "Momo". No había leido nunca nada así, nisiquiera había oido a aquel autor. Eso la desconcerto y no supo bien bien que decir.
-Aquí tienes, esto es lo que tu venías a buscar-dijo el enseñandole el libro, ella quiso decir que no, que no lo quería pero el ya lo estaba marcando en la caja regristradora y poniendoselo en una bolsa. La verdad esque el libro parecía antiguo y eso le daría cierto cache antes sus amigas.
-Son 7€-dijo el chico mientras le tendía una bolsa. Ella cogío y le dió un billete de 10, al darle las vueltas el sonrió interesando, mirandola mas fijamente que antes.
-Es preciso que vuelvas, para contarme si te ha gustado el libro. Si no te gusta, es preciso que lo devuelvas, no puede quedarse en unas manos que no lo quieren durante mucho tiempo. Te devolvere encantado el dinero-Contesto el chico mientras recogía de nuevo el libro que habia dejado de lado al entablar conversacion con ella.
-va...vale-dijo mientras se encaminaba hacía la puerta. Dijo adios, pero el chico ya se había ensimismado en su libro y no le presto mas atención de la necesaria. Salió por la puerta y se encaminó hacia el café donde esperaban sus amigas...Ya era tarde, llegaba tarde, y los pies de dolían. ¿porque pediria aquellas malditas zapatillas?

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